miércoles, 15 de septiembre de 2010

Pechuga de pollo empanada

Una de las recetas más fáciles, sin embargo, parece que cada persona la hace de una manera diferente y aquí os pongo la mía.

Para 4 personas:


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Ingredientes:

2 Pechugas enteras (en filetes)
Ajo
Perejil
Medio vaso de leche (Opcional)
1 huevo
Pan rallado
Sal
Aceite de Oliva

PASO 1: Batir el huevo y ponerlo en un bol o fuente. Picar ajo y perejil y añadirlo, echar también el medio vaso de leche y remover.

PASO 2: Salar las pechugas y echarlas una a una dándoles la vuelta para que queden bien mojadas. Meter en el frigorífico y dejar mínimo 1 o 2 horas. Si las hacéis el día anterior mejor.

PASO 3: Una vez que vayáis a hacer las pechugas, removerlas bien y pasarlas por el pan rallado sin quitarle los trocitos de ajo ni perejil que se le suelen quedar pegados.

PASO 4: Poner aceite de oliva abundante en una sartén para freír y cuando esté muy caliente echar los filetes de pechuga y poner a medio fuego, para que no se quemen y se hagan bien por dentro.

Mis Consejos:

1. A mi me gusta echarle el medio vasito de leche, le da mucha cremosidad a las pechugas y un sabor increíble. A veces, si hago las pechugas para llevarlas al campo o la playa, no se lo echo (por si acaso) con el calor o será costumbre de no hacerlo en esas circunstancias.

2. El ajo y el perejil deben de estar muy picados, también podéis pasar el ajo por el chafador que lo deja muy fino, pero no recomiendo el ajo en polvo ni el pan rallado que ya viene con el ajo y el perejil molidos, aunque si no tienes otro remedio, pues adelante.

3. En cuanto echo los filetes bajo inmediatamente el fuego, no me gusta que se queden demasiado oscuros o que estén a punto de quemarse y si no lo bajas, se te quemarán. De la otra manera quedarán doraditos.

4. Es ideal acompañar los filetes empanados con unos tomates abiertos con sal y pimienta, algún tipo de lechuga, pepino o también con un aguacate partido a rodajas con sal y aceite de oliva.

5. Los filetes de pechuga no se ponen duros aunque se enfríen y si los vais a poner en bocadillo, yo suelo envolverlos cuando están calientes, crean un conjunto con el pan que al final es exquisito.

6. Como suele pasar siempre, más vale no echar demasiada sal porque si te pasas, no puedes volver atrás. Sin embargo hay muchas recetas y platos que permiten añadirle la sal después y en este caso, incluso quedan muy buenos cuando espolvoreas un poquito por encima.

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